"La herida es el lugar por donde entra la luz..." - Rumi

Recibir un diagnóstico de salud que puede poner en peligro tu vida o la de un ser querido, generalmente despierta reacciones y emociones muy intensas, incluyendo temor (¡o pánico!), ira, confusión, tristeza, frustración, parálisis, negación, decepción, entre otras. Suele ser poco común considerar que una noticia de este tipo pueda ser una oportunidad, en vez de una sentencia.  Pero creo desde el fondo de mi corazón que es así... Una oportunidad para conectar íntimamente con nuestro ser y para escuchar atentamente. Cuando el cuerpo expresa alguna enfermedad es un mensaje claro de que algo debe cambiar.  Si tenemos el valor para tomar responsabilidad, podemos acceder a la experiencia más transformadora y quizás enriquecedora de nuestra vida... sea ésta corta o muy muy larga.